Lo que pasa cuando cerramos los ojos.

Cerramos los ojos cuando olemos algo, cuando soñamos, cuando besamos…

Cerrar los ojos es avivar sensaciones, es concentrarnos en el momento sin tener ningún tipo de distracción, es conservar la esencia de las cosas para hacerle un hueco en la memoria. A veces, es la manera más rápida y eficaz de estar donde queremos.

Pero también cerramos los ojos cuando lloramos, cuando tenemos miedo, cuando no queremos ver algo…

En ese caso, cerrar los ojos es calmar esas sensaciones, es buscar esa distracción, es esa esencia oxidada que no queremos conservar en la memoria. A veces, es la manera más rápida y eficaz de apagar la luz, de ser un cobarde.

Cerrar los ojos, en definitiva, es abrir el corazón– para bien o para mal -y todos sabemos que a corazón abierto, se corren más riesgos, ¿pero acaso la vida no es eso?. Por eso los pies están tan lejos de los ojos, para que siempre los tengamos en el suelo, para que siempre sepamos por qué motivo cerramos los ojos y para ser conscientes de que, aunque los cerremos, algún día tendremos que abrirlos para temblar enfrente de lo que tememos o para enfrentarnos contra ello, para dejar de ver utopías o para ver cómo éstas se cumplen.

Como siempre digo, cuestión de actitud.

Un pensamiento en “Lo que pasa cuando cerramos los ojos.

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